| Psicóloga clínica y terapeuta familiar, Carmen Sosa |
¿Siempre tendrás que permitir que el otro se salga
con las suyas?¿Descubre qué les ha resultado a algunas parejas?
De acuerdo con la psicóloga clínica y terapeuta familiar, Carmen Sosa, “sería insostenible mantener una relación donde tienes que doblarle el pulso al otro, en un duelo donde alguien tiene que ganar o perder, o con quien mantienes una lucha de poder constante” y, eso no hay que discutirlo.
La experta en terapia familiar sostiene que lo primero que tenemos es que “aceptar, de una buena vez, que habrá conflictos en tu relación de pareja y en la mía también, y eso no significa que la relación sea mala, tampoco significa que haya que terminar por eso”, afirma convencida de que “¡Tiene que haber otra forma de resolverlo!”.
Los conflictos se resuelven:
De acuerdo con su experiencia en materia de psicología,
explica: “A los problemas se les busca solución, no se acarician o se ignoran,
se enmiendan. Claro está, depende de ambos. Si solo uno quiere resolverlos y al
otro no le importa, es como remar de un solo lado, no llegamos a ningún lado”.
De igual manera, recuerda que no todas las relaciones son iguales, “pero sí todas tendrán cosas por resolver”.
“En muchas parejas existen un montón de emociones positivas como el amor, el cariño, sentir bonito por el otro, y qué bueno, ya que esto se traduce en cuidado, mimar al otro, tratarlo con amor y querer hacerle bien al otro” asegura la especialista con más de 15 años de trayectoria en el área de salud mental.
Mientas explica que a veces, existe un exceso de emociones negativas, lo que aumenta las probabilidades de que haya peleas: “A mayor cantidad de emociones negativas, como el enojo, la ira, el desagrado, el resentimiento, la venganza y el deseo de hacer mal al otro, de mayor nivel y duración será el conflicto en la pareja”, advierte.
¿Será que existen parejas que nunca tienen peleas o discusiones?
La experta responde: “Recuerdo que, en uno de mis
seminarios para parejas, una señora me pidió la palabra para dar su opinión sobre
el tema y dijo lo siguiente: “Mi esposo y yo nunca hemos tenido ni un sí, ni
un no, siempre estamos contentos.” Yo dije: “¡Wao! Les voy a poner una
aureola, ya están listos para ir al cielo.” Pensé: ¿Estarán muertos o qué?,
¿cómo lo hacen?, ¿será posible, o peor aún, será sano esto en una relación?”, Me
parece que no”, adujo la psicóloga, quien afirma que “esta actitud parece más
de evadir el conflicto que de solucionarlo.
“En mi experiencia en consulta lo que he visto es que las parejas sanas discuten sus diferencias, las aclaran, las ponen sobre la mesa y buscan mejorar la relación. Pero… una cosa es una pareja que esté lidiando con una pelea o conflicto ocasional y, que es parte de la convivencia y el aprendizaje cotidiano y, otra es vivir en una constante discusión, desagrado o una continua pelea sin solución; a esto es lo que llamamos una relación altamente conflictiva”.
Indica que ese tipo de relación es la que desgasta
emocionalmente, enferma físicamente y agota, haciendo que los miembros de la
pareja se sientan infelices, cansados y solos.
¡Cuidado con lo que indica tu tipo de relación!
Las investigaciones lo han demostrado, explica Sosa, quien concuerda que una relación de pareja conflictiva está asociada a altos niveles de ansiedad, estrés, depresión e inclusive drogodependencia.
Además, los niños de hogares conflictivos tienen más
probabilidad de sentirse inseguros, temerosos y abandonados, argumenta la psicóloga.
En comparación con esas parejas conflictivas, dice: “Ser soltero está asociado con una mejor salud mental que estar en una relación difícil”, concluye.
Y… si nos amamos, ¿Por qué no nos entendemos? Gran pregunta, ¿Cierto?
Posiblemente porque al ser humano se le hace más fácil buscar culpables
fuera de sí mismo para cualquier problema que hacerse responsable, considera la
experta.
“Nos cuesta más mirar hacia afuera que mirar hacia adentro. Se nos activan todos los mecanismos de defensa, así que esquivamos, acusamos, evadimos, regañamos, insultamos, nos callamos, lloramos, cualquier cosa con tal de no admitir y decir “fue mi error, lo acepto, me disculpo”, subraya.
“A eso, le llamamos en un buen español ser
humildes, aceptar nuestra humanidad imperfecta que se equivoca y que necesita
tanta gracia y misericordia como el otro”, dice Sosa al reflexionar en los
resultados que se pueden lograr cuando se usa ese tipo de razonamiento en la
relación de pareja.
“Pero antes de decir “me equivoqué”, es probable que digamos que fue por la mala suerte, que la otra persona cambió, que es que no le entendemos, que el clima, el jefe, el transporte, mi pasado o lo otro”, lamentó.
Afrontar la realidad y asumir los errores puede hacer la diferencia:
“No importa, cualquier excusa es buena para evitar afrontar la realidad y asumir los errores. Muy bien lo dice esta frase de Charles Dickens: “Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.” Qué tal si al equivocarnos nos preguntáramos: ¿Qué debo aprender de esto?, ¿qué lecciones me ha dado este error, esta crisis?, ¿qué puedo mejorar? Hacer esto en vez de culpar y señalar sería sabio, ¿No?”, aconseja Sosa.
“El punto de partida para dejar de echarle la culpa a los demás es quitarnos la comodidad del cuerpo y comenzar a aceptar cuando nos equivocamos”, afirma.
“Es necesario dejar que los demás nos corrijan. ¡Uff! ¿Qué estás diciendo, Carmen, que deje que mi esposo me corrija y lo acepte? Eso sí que no. ¡Ya imagino tu cara al leer esto! Lo sé, no es fácil”, considera.
Admite que mostrar esa actitud, “requiere
sacarnos de encima las capas de esa gran coraza que se llama orgullo, el ego y
los complejos; sobre todo, requiere ser sinceros con nosotros mismos primero;
aceptar nuestras imperfecciones, nuestros miedos y vulnerabilidades, asumir la
responsabilidad de nuestros actos y luego hacer lo mismo con el resto de las
personas”.
Ninguna pareja es feliz por un golpe de suerte, ¿cuál es la clave?
La terapeuta afirma que ninguna pareja es feliz por un golpe de suerte o al azar, ya que las parejas felices se distinguen de las que no lo son, porque hacen cosas de manera intencional, para construir su relación.
Asegura que ese tipo de pareja funciona, porque en su vida cotidiana, han logrado una dinámica, una forma de convivir que impide que sus pensamientos o emociones negativas sobre la pareja invadan toda la relación, es decir, la clave está en que “no permiten que los pensamientos negativos ahoguen los positivos”, asegura Sosa.
¿Qué distingue a las relaciones sólidas de las débiles?
“La probabilidad de separación
no se relaciona ni con la cantidad de desacuerdos, ni con los tópicos
conflictivos. Lo que distingue a las relaciones sólidas de las frágiles es
la forma en cómo se manejan los conflictos y la capacidad de
aceptación de aquello que no se puede modificar”, afirma Sosa.
Dice que de acuerdo con las investigaciones del doctor Guttman, de la mayoría de los problemas que tiene una pareja el 69% no tiene solución. “Son esos temas o discusiones que nos acompañan desde el inicio y que se repiten”, analizó.
Pone como ejemplo: “La frecuencia de las
relaciones sexuales, algunos aspectos de la educación de los hijos, estilos
diferentes a la hora de encarar las tareas del hogar, diferencias fundamentales
de personalidad, etc.”.
¿Cómo son las parejas felices?
La psicóloga explica que, en realidad, “las
parejas felices también conviven con este tipo de conflictos, pero encuentran
una forma de tratar o de lidiar con estos problemas sin que los asfixie o los
destruya”.
Dice que estas parejas han aprendido a mantener el problema en su lugar e incluso, a contemplarlo con sentido del humor.
Para que una relación funcione, explica, no es
necesario que se resuelvan los grandes conflictos: “¡Definitivamente no! ¿Se
imaginan tener que resolver todos los problemas en una relación o ser cien por
ciento compatibles para poder hacer que funcione un matrimonio?
¡imposible! Creo que todos moriríamos solos y sin esperanza de tener una relación bonita. Esto no es real, ni siquiera es humano”.
“Las parejas no se mantienen unidas porque esté
todo resuelto, lo hacen, porque deciden aceptar que algunas cosas no cambiarán,
eligen si pueden convivir con eso que no cambiará y escogen amar las otras
partes de su pareja”, manifiesta con completa firmeza la experta en relación de
pareja.
De la misma manera advierte: “Abandona la idea de que llevarás a tu pareja a ese estado ideal que soñaste que fuera, pon los pies en la tierra y recuerda que ni tú mismo estás en ese estado ideal”.
“Continuar creyendo que lo llevarás a ese cambio grandioso para que se convierta en el hombre o la mujer de tus sueños (énfasis añadido: ¡En tus sueños!) solo te mantendrá amargado, ilusionado con algo que no depende de ti y desenfocado de lo que sí puedes hacer para mejorar tu relación, no a la persona con quien vives”, aconseja convencida.
“Acepta que no puedes cambiar a nadie, es
responsabilidad del otro cambiar, mejorarse a sí mismo y aprender a amar”,
alertó.
Subraya que las parejas que funcionan tienen tres
características según Guttman que las definen: La amistad, el buen uso de
los intentos de reparación y un propósito común.
·
Amistad:
Son parejas que se conocen profundamente,
conocen los gustos, la personalidad, los miedos y los sueños del otro. Muestran
gran consideración el uno por el otro y expresan su amor, no sólo con grandes
gestos, sino con pequeños detalles cotidianos.
La
amistad es la mejor protección contra los sentimientos negativos hacia la
pareja. Los pensamientos positivos que tienen el uno sobre el otro y sobre su
pareja son tan dominantes que prevalecen sobre los negativos.
Si hay una "preponderancia de
sentimientos positivos" hace falta mucha más negatividad para afectar o
dañar la relación.
·
Buen uso de
los intentos de reparación:
Podemos llamar "intentos de
reparación" a cualquier frase o acción, cómica o no, que impide que la
negatividad aumente sin control.
Cuando empezamos una discusión y
vemos que estamos levantando el tono de voz y que no vamos a llegar a nada
productivo en ese momento, podemos recurrir a un intento de reparación para
frenar esa escalada.
Lo que distingue a los matrimonios
emocionalmente inteligentes no es que sus intentos de reparación sean mejores o
más inteligentes, sino que la persona que los escucha es capaz de recibirlos,
en vez de querer seguir reclamando, discutiendo o criticando. Esto es posible
cuando la relación no está cargada de negatividad.
·
Propósito:
Son las parejas en las que existe una
sensación de trascendencia, en las que hay valores compartidos, creencias en
común, saben que fueron creados para cuidarse y amarse mutuamente, respaldan
las esperanzas y los sueños o aspiraciones de sus parejas.
“No existen parejas sin conflictos, ni perfectas, pero sí existen parejas que aprenden a conocerse, a construirse, a respetar las características de la otra persona y aceptarse”, concluye la terapeuta.
Contacto
de la Licda. Carmen Sosa:
Gmail. psicarmensosa@gmail.com
WhastApp consulta: 8098487008
Instagram y facebook:
carmensosapsi

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